Futbol Mundial    
Futbol y Pasion | Hinchadas Sudamericanas | Barras Bravas
AVISOS GOOGLE
 
SOLO FUTBOL
» FUTBOL SUDAMERICANO
Futbol Argentino
Futbol Brasileño
Futbol Chileno
Futbol Colombiano
Futbol Peruano
Futbol Uruguayo
 
HINCHADAS Y BARRAS
» BARRAS SUDAMERICANAS
Borrachos del Tablon
Caterva Aurinegra
Comandos Azules
Comando Svr
Garra Blanca
Guardia Imperial
La Banda del Parque
La Gloriosa Butteler
La Numero 12
Los de Abajo
Los del Sur
Los Diablos Rojos
Los Gurkas
Muerte Blanca
Trinchera Norte
 
» NORTE Y CENTRO AMERICA
Adiccion Rayada
La Monumental
La Rebel
Legion 1908
 
TORNEOS Y COMPETENCIAS
» MUNDIAL
Copa Mundial de Futbol
 
» AMERICA
Copa Libertadores

 

MAS SOBRE FUTBOL
» DE TODO UN POCO
Encuestas sobre futbol
Idolos del futbol
Futbol por internet
Mujeres y futbol
Futbol y musica
Futbol extremo
 
» CONTACTANOS
Se parte de FYP
Colaboradores
└ Donaciones
 
WEBS AMIGAS
Regalos personalizados
Traduccion de ingles
 
 

Las futbolistas de los Andes

Todas las mujeres de una comunidad cusqueña, sin distingo alguno, chutean la pelota para despejar las penas por la extrema pobreza de sus tierras y sus agobiantes cargas familiares. Allí, el fútbol es de veras una fiesta popular compartida por todos, es un deporte masivo.

Futbolistas de los Andes  
  └ Pagina de inicio - Futbol Extremo
 


Futbol y Pasion | Hinchadas Sudamericanas | Barras Bravas

 



El pitazo del árbitro suena para ordenar que los niños y los perros abandonen el campo de la plaza de Churubamba. Un muro de barro delimita la cancha del resto de la aldea. Allí está sentado Encarnación Taype, esposo de Benedicta Mamani, conversando con otros hombres.

Taype viste un pantalón de yute, una camiseta delgada y un chullo, ese gorro andino de lana en forma de cono cuyas largas orejeras protegen del frío. ¿Es posible que le moleste que su esposa sea una jugadora de fútbol? ¿Cuánta autonomía tienen las mujeres en esta aldea? «Ellas tienen que cumplir su tarea de madres, y nosotros de padres –dice–. Después, todos podemos jugar». Los hogares en las alturas son matriarcales en gran medida, explica el profesor Pilco. Las mujeres cocinan, crían a los hijos y administran el dinero de la casa. «El esposo no puede vender una oveja si la mujer no lo autoriza».

¿Las golpean? Sí. ¿Y ellas qué hacen? Les responden a golpes. «También se pueden quejar a la asamblea comunal, pero entonces el castigo para el varón es más fuerte», dice Encarnación Taype, acomodándose en la tribuna. Nunca juegan hombres contra mujeres. Entran los dos equipos: nueve jugadoras en cada uno, con faldas floreadas y ojotas. El partido está por empezar. Un equipo se llama Mirador de Churubamba y su capitana es Benedicta Mamani. El otro se llama Club Churubamba y su lideresa es Andrea Puma, una mujer de unos veinte años y pómulos hinchados. Es la mejor jugadora de Churubamba y, desde el año 2000, la capitana de la selección oficial de la aldea.

Las que pierden que regresen a atender a sus maridos –bromea Andrea Puma colocando las manos sobre sus caderas.

Otro pitazo del árbitro, y la pelota rueda fuera del campo. Un niño llora a gritos desde una tribuna, y su madre abandona el puesto de centrocampista para consolarlo. Andrea Puma levanta el brazo. Está en el área rival. Saque lateral. Ahora recibe un pase en callejón que muere amortiguado en sus faldas, elude a una defensora rival, encuentra un túnel entre las piernas de otra y patea al cielo adornado de nubes. Saque de meta. La pelota en el aire crea incertidumbre: a cuatro mil metros de altura, entre futbolistas que también son madres de familia, no hay disciplina táctica. Todas las mujeres persiguen el balón hasta olvidarse de sus puestos. Benedicta Mamani ha bajado hasta su propia área, detiene el balón con el pecho. La pisa. Mira al frente y eleva un tiro de globo en busca de alguna delantera. Sus pantorrillas moradas y adoloridas están gobernadas por la concentración. Una de las delanteras salta, golpea el aire con la cabeza y, al caer, sus piernas gruesas asoman debajo de las faldas. Saque de meta.

Minutos después, tras ensayar una jugada similar, Benedicta Mamani grita de dolor: la uña de su dedo gordo se ha partido en dos y sangra. Las ojotas son ideales para caminar en terrenos lluviosos, pero pésimas para conectar ese tiro potente que la jerga futbolística del Perú ha bautizado como «puntazo». Benedicta Mamani sale del campo apoyada sobre dos compañeras. Sin su capitana, Mirador de Churubamba soporta el resto del partido sin gloria. Empate a cero. Estadísticas: diez tiros al arco atajados. Tres al palo. Ocho al cielo. Un tiro fue a la puerta de la escuela y hubo una larga interrupción cuando el balón rodó montaña abajo sin que la tribuna pudiera detenerlo. Recuperarlo tomó unos diez minutos. Al final el árbitro decide que haya penales. Es un hombre de torso grueso y pocas palabras.

El chullo de colores alegra su parquedad. «Tiene que haber un equipo ganador», dice. Resultado: cero para Mirador y dos para el Club Churubamba de Andrea Puma. El premio para las campeonas son panes con queso y naranjas frescas de postre, regalos del alcalde de Andahuaylillas. Para las perdedoras hay lo mismo. Todo es comunal en la aldea. Incluso los premios y la felicidad de las competencias, como ocurre cuando los adultos se reúnen para trabajar una obra que beneficiará a todos. Por ejemplo, limpiar la carretera. Entonces se forman dos equipos y se divide la tarea en partes iguales para ver quiénes terminan primero. No hay premio ni castigo: la competencia los hace trabajar más rápido.


Futbol y Pasion | Hinchadas Sudamericanas | Barras Bravas
 
 
 
 
 
 

Futbol y Pasion | Hinchadas Sudamericanas | Barras Bravas

© Futbol y Pasion 2009
Todos los derechos reservados
www.futbolypasion.com
IIMIX

Diseñado y Desarrollado por Frame
Diseñadores web: Frame
www.frame-site.com
ww.paginas-seo.com